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Economía

La salida de Estados Unidos de la OMS altera la salud global

La formalización de la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud marca un punto de inflexión en la cooperación sanitaria internacional con repercusiones inciertas para México.

Redacción La Columna
Foto: forbes.com.mx

El pasado 21 de enero de 2025, el presidente de los Estados Unidos oficializó la salida de su país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que hoy, agosto de 2026, comienza a mostrar sus primeras consecuencias estructurales en la arquitectura de la salud pública mundial. Esta ruptura, motivada por una reconfiguración de la política exterior estadounidense, plantea desafíos significativos para los sistemas de vigilancia epidemiológica y la respuesta coordinada ante futuras crisis sanitarias globales.

Para el sistema de salud mexicano, la desvinculación de la principal potencia económica del organismo internacional genera incertidumbre sobre la continuidad de programas de cooperación técnica y financiamiento para la prevención de enfermedades transmisibles. La Secretaría de Salud de México, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores, ha comenzado a evaluar el impacto de esta medida en los mecanismos de colaboración fronteriza y en el intercambio de información científica vital para la seguridad sanitaria regional.

Expertos en salud pública advierten que la ausencia de Estados Unidos en la OMS podría debilitar los esfuerzos conjuntos para la distribución de suministros médicos y el desarrollo de nuevas vacunas. La falta de una coordinación unificada complica la capacidad de respuesta ante amenazas emergentes, obligando a países como México a buscar alianzas alternativas o fortalecer sus propios mecanismos de soberanía sanitaria dentro del marco de organismos multilaterales alternos.

La comunidad internacional observa con preocupación cómo este distanciamiento altera los equilibrios de poder en la gobernanza sanitaria mundial. Mientras el gobierno estadounidense justifica su postura como una medida de soberanía nacional y eficiencia presupuestaria, los organismos internacionales enfrentan el reto de operar sin el respaldo financiero y logístico de uno de sus miembros históricos más influyentes, lo cual deja un vacío operativo que los países miembros deberán gestionar en los años venideros.

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